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CHAMPIONSHIP RALLY

Publicado: 29/03/2011 de ruben88fisio en Conducción, Nintendo Entertaintment Sistem

7,5/10
“Rally del bueno a vista de pájaro”

Recuerdo este juego con un cariño muy especial ya que puedo afirmar sin miedo a equivocarme que, junto con el primer Mario Bros de la mítica NES, este Championship Rally fue uno de los primeros juegos que me mantuvieron pegado a mi antigua tele de tubo de imagen, 8 canales y sin mando a distancia que tantos buenos ratos me regaló. Championship Rally es un juego completo y divertido, toda una hazaña para su época, ya que salió en el año 1989, de la mano de HAL Laboratory, inc. y a día de hoy sigue siendo considerado como una joya por la cantidad de opciones de modificación sobre el coche que incluía, por su variedad, por su dificultad y sus cotas de diversión.

Lo primero que llama la atención de este juego es su modo de vista: la visión casi cenital que domina la imagen sirve para que tengamos un campo de visión relativamente amplio que se ve completado con las señales visuales que aparecen en pantalla cuando se aproxima una curva, a modo de copiloto. Sin embargo, esta cámara fija, le da un giro literal al sistema de control, ya que el coche comenzará siempre con el morro apuntando hacia la parte de arriba de la pantalla, sin embargo, en muchos momentos de la conducción, el coche estará conduciendo hacia abajo, con la consecuente confusión que provocará al tener los controles invertidos. El nivel de detalle es muy alto, presentando unos circuitos muy bien diferenciados dependiendo de la localización en la que se conduzca (11 paises distintos), con detalles tales que cuando conducimos por la región africana, el público es de color y cuando vamos al Rally de Montecarlo, son blancos. Todo un detalle. Esto se suma a la gran ambientación en forma de árboles, rocas, edificios, las vallas… una cantidad de elementos en pantalla que da muy buena sensación al verla aunque, dada la velocidad a la que se mueve el coche, es complicado fijarse en lo de fuera de la pista.

El sonido es prácticamente anecdótico ya que durante la carrera solo se escucha el ruido del coche, el chirrido de los frenos o algún que otro choque que tengamos, pero la música brilla por su ausencia, lo que ayuda a la concentración del piloto. En el menú si que suena una melodía, en 8 bits y con la calidad de la época, pero bastante pegadiza.

El juego nos da la posibilidad de embarcarnos en un Mundial que pasa por 11 paises en los que tendremos que conducir por varios circuitos de diversa dificultad en cada uno de esos paises. Al principio se nos muestran datos tan importantes como la hora del día, la longitud del circuito o el tiempo que hace, que será de vital importancia para ajustar nuestro vehículo, tanto el tipo de neumáticos, como el ajuste de motor y el tipo de tracción (todo un logro para la época). Comenzando la carrera veremos la velocidad que alcanza el coche y lo concentrados que tendremos que estar para no acabar empotrados en una valla, ya que el coche se va deteriorando con los choques y podremos llegar a perder la carrera si dañamos demasiado el coche. 
Los derrapes, las curvas cerradas y los saltos (sí, hay saltos) están a la orden del día en este juego que cuenta ya con 22 años a sus espaldas. Un logro, una joya, un juego muy recomendable.

Colin McRae Rally

Publicado: 13/02/2011 de ruben88fisio en Conducción, Play Station

9/10

“Un juego para rendir pleitesía al más grande”

La firma Codemasters decidió embarcarse en la producción de un juego de rallies a la altura, un verdadero simulador de este emocionante deporte que hiciera las delicias de los aprendices de Carlos Sainz o, en el caso que nos ocupa, del eterno Colin McRae. Es por ello que quisieron contar con la imagen del más grande, del mítico piloto escocés, fallecido trágicamente junto a su familia en un accidente de helicóptero durante el mes de Septiembre del 2007, el cual le dió ese plus de imagen que el juego necesitaba para atraer nada más verlo en la estantería, para después atraparnos gracias a un ritmo de juego apabullante, una sensación de velocidad fantástica y una recreación fidedigna del mundial de rallies. El año 1998 será recordado como el año en el que uno de los mejores simuladores de rallies de la historia salía a la luz para regocijo de los amantes de la tierra, la nieve y los “a ras!!!”.

En cuanto a gráficos, Colin McRae Rally asombra por la viveza de sus escenarios, el contraste entre los desiertos de Grecia, la nieve de Suecia o los bosques Neozelandeses. Y no solo estamos hablando de la calidad de los decorados, sino de las diferentes condiciones climáticas, ya que el Reino Unido será una pesadilla de barro y lluvia de la que será complicado salir indemnes y el sol griego hará estragos. Los coches están recreados con un nivel de detalle muy alto, desde el mítico Subaru Impreza WRC 555, hasta el Seat Ibiza EVO2, cada uno con sus diferentes características tanto gráficas como técnicas. Los coches se deforman de forma muy realista con los choques y los saltos mal calculados, amén de los fallos mecánicos que se puedan producir debido a nuestra falta de pericia al volante.

El sonido es sobresaliente, no resultando muy abundantes las melodías ni las canciones, pero no es un punto negativo ya que resultan innecesarias en un simulador en el que es más importante escuchar si nuestra caja de cambios está sufriendo que el “chunda chunda” de nuestros altavoces. Y ahí si que cumple el apartado sonoro, regalándonos los oídos con una variedad de sonidos impresionante, que abarca desde subidas de revoluciones, derrapadas, choques, petardeos del tubo de escape… Pero lo más impactante es el gran copiloto que nos acompaña y que nos ayuda en todo momento con indicaciones perfectamente ajustadas y una lectura genial del trazado. No escucharemos un “Trata de arrancarlo Carlos!!!” (vaya… me había  obligado a prometer no hacer este chiste…) pero la profesionalidad y la calidad del speaker es muy notable.

En el apartado jugable se nos regala una de las mejores simulaciones de la época, sólo igualado por el imprescindible Gran Turismo pero con el aliciente del mundo del rally, olvidado por muchos desarrolladores y denostado por otros tantos. Adaptarse a conducir los diferentes modelos de coches (Tracción delantera, 4×4…) es un gran reto, con el aliciente de saber que cada Gran Premio es diferente y sabiendo que tardaremos un tiempo en poder hacer unos tiempos decentes sin dejar el coche para el arrastre tras cada tramo. Al finalizar dos etapas, podremos pasar por el taller, en el que tendremos un tiempo determinado para poner a punto nuestro coche y reparar los desperfectos que bien nosotros, bien el entorno, hayan mermado la eficacia de nuestra máquina. Los diferentes modos de juego (como el esencial y muy recomendable “Modo Escuela”) y los diferentes niveles de dificultad, garantizan grandes dosis de diversión para los novatos o un verdadero reto para los avanzados.

En definitiva, sin duda, Colin McRae Rally se trata de uno de los mejores juegos de rally de la historia, solo igualado o superado (según gustos) por el dificilísimo Richard Burns Rally y que aún hoy, 13 años después, sigue teniendo un sitio especial en mi estantería y en mi corazón, como recuerdo a esa estrella que de manera cruel se nos fue hace poco más de tres años, ese gran profesional por el que muchos empezamos a sentirnos atraidos por el mundo del rally gracias a su profesionalidad, a su pundonor y a su espectacularidad. Señor Colin McRae, esta crítica va por usted. Descanse en paz.

Starsky & Hutch

Publicado: 01/02/2011 de ruben88fisio en Conducción, PC

4,5/10

“El Gran Torino se aburre de dar vueltas”

Starsky & Hutch, serie de culto de los años 70 y, posteriormente, película protagonizada por Ben Stiller y Owen Wilson se convirtió en el año 2003 en videojuego gracias a las manos de los desarrolladores de Empire Interactive. 

Comenzamos mes y me apetecía repartir estopa después de tantas buenas notas que se han dado últimamente y la cabeza de turco será este juego de persecuciones policiales. Bay City, ciudad paraiso para los criminales, está sufriendo una oleada de delitos y los intrépidos detectives David Starsky y Ken Hutch, al volante de su Ford Gran Torino rojo con la característica franja blanca, son los encargados de detenerlos. La historia se desarrolla a lo largo de las 4 temporadas de la serie.

Sobre la historia hay poco que decir, ya que parece importar poco. Es increible cómo se puede desperdiciar una licencia y un buen argumento reduciendolo todo a conducir de un lado a otro disparando a todo lo que se mueve. Ni una sola misión a pie, ni nada que no sea agotar el depósito del Ford y el cargador de nuestra arma. Todas las misiones se reducen a detener al malhechor (reventando su coche a disparos), proteger otro coche (disparando a todo lo que se le acerque), ver que ha pasado al otro lado de la ciudad (disparando a todo lo que se nos interpone)… en definitiva, un desarrollo repetitivo y aburrido hasta la saciedad.

Gráficamente el juego lo podemos dejar en correcto por no ser hirientes. Todo presenta un aspecto acartonado, rígido y sin vida. La ciudad no se nota viva, el tráfico es pobre y las personas sufren un extraño caso de fantasmismo (nos quitarán puntos si los atropellamos pero es virtualmente imposible, ya que los atravesamos). Lo único que destaca es el Ford Gran Torino, bien realizado y con unos reflejos dignos. Los personajes parecen más sacados de un juego de PSOne (con todo el respeto a esa gran plataforma) que de un desarrollo del Siglo XXI.

En el aspecto sonoro, el juego cuenta con melodías muy setenteras que animan lo inanimable. Por mucha buena música que se le ponga, si la misión es un tostón, es un tostón. Además, hay muchas referencias a la serie que los fans podrán identificar en forma de diálogos y comentarios.

Lo primero que notaremos, es que el juego puede resultar atractivo y adictivo… 10 minutos, no más. Todo es repetitivo, largo y aburrido desde el primer momento. El control es absurdo y complejo: Se supone que debemos conducir con una mano en el teclado mientras con la otra manejamos el ratón para disparar. Desde el estudio de desarrollo se percataron de la dificultad y decidieron regalarnos un sistema de control algo más simple en el que el puntero es automático y nosotros sólo pulsamos el gatillo. El regalo sería genial si no fuera porque el sistema de detección es totalmente defectuoso y pocas veces apuntará donde queremos. Los movimientos del coche son rígidos y forzados y no exprimen todo el potencial que este magnífico vehículo tiene. Las misiones son largas, redundantes y sin ningún aliciente alternativo. Los coches a los que tenemos que disparar parecen hechos de hormigón armado y necesitaremos todos los cargadores de un arsenal militar para que empiecen a echar humo, de forma que no se premia nuestra puntería si disparamos al motor, o al depósito, etc. Exite un “medidor de audiencia” que valora de forma positiva nuestra espectacularidad y que se reduce si atropellamos a alguien, fallamos disparos, etc. De forma que si llega a 0, la misión acaba porque se supone que la audiencia cambia de canal.

En definitiva, un desperdicio de licencia que sólo podrá ser valorado por los amantes de la serie. Para un juego así, me quedo con el genial Crazy Taxi que es mucho más divertido y variado, aunque no tenga el Grand Torino.

NEED FOR SPEED: Underground

Publicado: 04/01/2011 de ruben88fisio en Conducción, Play Station 2

8/10

“Turbo y luces de neón”

La cultura tunning, esa obsesión por la customización de los coches, desde el más cutre hasta el más potente de los deportivos. Esa moda que en Estados Unidos llevaba años pegando fuerte, teniendo sus espacios en televisiones como la MTV, con programas dedicados exclusivamente a esta moda y que aquí en España comenzaba a desembarcar. Pero todo cambió cuando Vin Diesel y Paul Walker nos enseñaron el mundo de las carreras nocturnas en “The Fast and The Furious” o “A Todo Gas” en castellano. Esta película elevó el mundo del tunning a cultura urbana y comenzaron a proliferar los talleres que se especializaban en tunear coches. Fue entonces, en 2003, cuando Electronic Arts (otra vez las más rápida) se percató de que podría existir un filón y lanzó Need For Speed Underground.  

No se trata del primer NFS de la saga, pero sí del primero basado en el mundo del tunning, el que lo lanzó al estrellato y a las portadas de todas las revistas. La saga Need For Speed dejaba de lado el mundo de las persecuciones policiales para adentrarse de lleno en el mundo de las competiciones ilegales. La trama (porque a pesar de ser un juego de carreras, tiene trama) nos pone en la piel del nuevo de la ciudad, un conductor que llega con el objetivo de ir escalando en el mundo de las carreras ilegales hasta llegar a lo más alto, en un mundo sumido en el ruido de los motores trucados, el dinero, la música mas espectacular, mujeres y velocidad, mucha velocidad. Como era de esperar, comenzaremos con una fiambrera con ruedas, un coche de calle sin ningún retoque y sin ningún dinero para comenzar a tunearlo. Es por ello que deberemos comenzar desde los escalafones más bajos, compitiendo con otroque están en nuestra misma situación para ir consiguiendo dinero para mejorar nuestro coche.

Gráficamente el juego destaca por mostrarnos unos entornos nocturnos espectaculares, con una calidad y cantidad de detalles pasmosos, que nos sumergen en una ciudad poblada de tráfico, luces y calles traicioneras. Esto es un dato importante, ya que el tráfico jugará un papel muy importante en las carreras. En más de una ocasión, un par de vueltas brillantes se irán al traste por colisionar con un coche que circula tranquilamente por la calle que nosotros hemos ocupado con nuestra diversión nocturna. La ciudad rezuma vida y los efectos luminosos son de lo mejorcito de la época en un juego de estas características, sobre todo por los brillantes efectos de luz y los reflejos que éstas producen sobre la carrocería de nuestro coche y sobre el asfalto. Existe un filtro Motion Blur (desenfoque) que lo envuelve todo, haciéndose muy evidente cuando activamos el óxido nitroso para ganar velocidad, que le da a todo un efecto borroso muy efectivo. Todo brillante. El modelado de los coches se puede tachar de relativamente simplón, con unos buenos efectos de luz sobre la carrocería pero con poco nivel de detalle, aunque también es cierto que, debido a la cantidad de variables que se le pueden implementar (EA afirma que las opciones de tunning dan 72 millones de posibilidades distintas) hacen que sea complicado diseñar un coche sólido gráficamente con todas esas variables. Como gran punto negativo, podríamos apuntar que no existe motor de colisión de daños, algo que, al menos graficamente, habría añadido un punto más de realismo a un juego en el que los accidentes están a la orden del día.

El apartado sonoro no le va a la zaga, presentando una banda sonora de altura, con música muy cañera, al más puro estilo Máxima FM, con canciones muy enérgicas y que aumentan la tensión de las carreras. Grupos como The Crystal Method o Blindside entre otros han puesto su música al servicio de este juego. Por otro lado, los efectos sonoros son espectaculares y los sonidos del motor (muy variados para cada coche dependiendo del nivel de customización del motor), derrapes, N2O, choques, cláxons de otros coches… están perfectamente implementados y rinden a un altísimo nivel. Las voces localizadas al castellano le dan al juego un toque callejero genial.

Y llegamos al apartado jugable. Existen varios aspectos que afectan a nuestro coche y al nivel de las carreras al que podamos acceder. Entre ellos, los más importantes son nuestra reputación y la potencia de nuestro coche. Está claro que en un principio sólo podremos acceder a las carreras contra los rivales más bajos en la lista pero las más fáciles de ganar, para ir ganando algo de dinero rápido (aunque poco) para mejorar un poco nuestro primer coche, hasta que podamos conseguir uno más potente. Existen 20 coches diferentes en el juego y van desde un simple Peugeot 206, hasta el poderoso Nissan Skyline. Para aumentar nuestra reputación, nada mejor que tunear el aspecto externo de nuestro coche: Neones, faldones, entradas de aire, alerones o vinilos, todo vale para aumentar nuestro grado de respeto, conseguir portadas de revistas y escalar en la lista de los corredores underground. Para ello, debemos superar 111 pruebas repartidas por toda la ciudad (que no podemos recorrer libremente) divididas en diferentes estilos: Las carreras de circuito, en las que nos enfrentaremos a otros 3 competidores por conseguir el primer puesto. Las carreras de muerte súbita, en las que se irá eliminando al último de cada vuelta hasta llegar a un “face to face”. Las carreras AtoB, en las que recorreremos una distancia determinada callejeando por la ciudad. Las carreras de derrape, en las que deberemos conseguir puntos de estilo por la calidad de nuestros derrapes. Y los geniales Drags, el modo que vimos en “A todo gas” en el que aceleraremos a toda pastilla por una recta interminable, aprovechando al máximo la potencia de los pares de la caja de cambios de nuestro coche para llegar el primero a la línea de meta.

La cantidad de pruebas, unida a las posibilidades de tuneo, alargan la vida útil del juego muchísimo. La inteligencia artificial es muy buena y variada, generando errores de los oponentes, rivales muy duros… Mucha variedad. El juego tiene un estilo arcade muy marcado, que lo aleja de otros grandes de la velocidad, pero que lo dotan de un estilo muy propio y peculiar.

En definitiva NFSU significó el verdadero salto a la fama de la saga, con un giro de tuerca acertadísimo que aumentó sus ventas y popularidad. La sensación de velocidad que aporta, sumado a su capacidad para mantenernos pegados a los mandos, hace de este juego un indispensable de cualquier fan de las carreras. Gracias a Dios, el reggaetton se ha mantenido al margen para no estropear este gran juego. Es el momento de comprobar si somos verdaderos tuneros o somos mas horteros que el kinki de la plaza de abajo.

Aquí os dejo un Drag:

 

7/10
“Mario y compañía se sacan el carné de conducir”
Comenzamos la semana de la velocidad con uno de los juegos más conocidos de este género. El lanzamiento de Super Mario Kart fue recibido con gran entusiasmo por los fans del fontanero, y el cambio de aires le sentó de maravilla al archiconocido rey de las plataformas. El juego vió la luz por primera vez en tierras niponas el 27 de agosto de 1992 y en territorio americano días despues, el 1 de septiembre. Como de costumbre, en Europa deberíamos esperar unos meses mas, concretamente hasta el 21 de enero de 1993 para poder disfrutarlo.

En esta aventura, Mario, Luigi, sus amigos y algunos enemigos se montan en sus karts para “olvidar” sus diferencias y divertirse corriendo a toda velocidad. Ser el más rápido es primordial, pero este juego ofrecía un enfoque diferente, puesto que los circuitos estaban llenos de ítems y trampas ocultas para entorpecer a los demás corredores. Así, en determinadas ocasiones nos encontraremos sorteando rocas picudas que caen del techo, conduciendo entre plantas carnívoras, o chocándonos con una tubería que esta puesta en medio de la pista.

Los gráficos eran de lo mejor que existía en ese momento en la SNES, con un diseño bien logrado de los personajes y elementos en los circuitos, y una revolución en los fondos de los escenarios que conseguía un efecto 3D gracias al sistema de procesamiento gráfico Mode 7. Los circuitos en sí no carecían de detalles, pero tampoco estaban demasiado recargados y contaban con el colorido característico de los juegos de Mario.

El sonido cumplía con su cometido bastante bien, cada tipo de circuito (Mario, Castillo de Bowser, Casa Encantada…) tenía su tema único además de un tema de victoria personalizado para cada personaje. Los efectos de sonido no eran muy variados, existiendo solo el ruido del motor, la frenada, el salto y un par de efectos distintos para los golpes y caídas, pero todos eran perfectamente reconocibles.
El juego podía ser disfrutado durante muchas horas. 20 eran los circuitos existentes, divididos entre 4 copas. Existían 3 modos de dificultad, clasificados por cilindrada: 50, 100 y 150cc. En cada modo la velocidad de los karts aumentaba, y por si eso fuera poco los contrincantes eran mucho más difíciles de vencer. En el modo de 50 cc solo se podía competir en las primeras tres copas, mientras que en los otros dos modos, la última copa debía ser desbloqueada previamente completando las 3 copas anteriores en la misma modalidad. Existían ademas, otros modos de juego, como el Time Trial, para hacer contrarrelojes sin items ni oponentes, el modo Grand Prix para 2 jugadores, en el que combatirás contra un amigo y 6 CPU para ver quien se hace con la copa, el modo Match, una carrera única para 2 jugadores sin más oponentes con obstáculos añadidos, y el modo Batalla también para 2 jugadores, que nos dará a elegir entre 4 escenarios de batalla llenos de ítems que debemos recoger para golpear 3 veces a nuestro contrincante y derrotarlo.

Sin embargo, este juego tenía un importante punto negativo: su jugabilidad. Y es que, aunque el juego ofrecía una experiencia muy gratificante, en ocasiones podía ser muy frustrante debido a la IA de los oponentes y la poca variedad de elementos aleatorios que ocurrían, haciendo las carreras repetitivas y tediosas. El juego nos presentaba un plantel de 8 personajes, pues bien, la elección de nuestro personaje condicionaba también cuáles iban a ser nuestros oponentes más cercanos en los primeros puestos. Así, por ejemplo, al seleccionar a Toad, nuestros enemigos en las posiciones 2,3 y 4 serían Peach, Donkey Kong Jr. y Mario respectivamente, en el 100% de las ocasiones sin apenas posibilidad de cambio. Para utilizar un ítem, nuestro personaje debía recogerlo previamente de paneles amarillos con el símbolo “?” diseminados por el circuito. A menudo sólo era posible encontrar un ítem por vuelta. Pues bien, los enemigos, a partir de la 2ª vuelta poseían un ataque especial propio que podían utilizar indiscriminadamente una y otra vez, lo cuál y sumado a lo anterior, dificultaba mucho el juego con según que personajes. Nuestra velocidad aumentaba al tener más de 10 monedas, monedas que encontrabamos por el suelo y que perdiamos con choques y caídas, pero la velocidad de los contrincantes era siempre máxima. Por último, los enemigos seguían siempre el mismo trazado del circuito, por lo que acertarles con un ítem era una tarea difícil, y si acertabas con el lugar justo, en ocasiones simplemente lo saltaban (maniobra que tu no puedes realizar en ningún momento sin el ítem pluma).
Dejando a un lado este apartado, y aprendiendo a aprovechar los puntos fuertes de cada personaje, este juego es un imprescindible para cualquier fan de la velocidad y de Mario, sobre todo para disfrutarlo en compañía.
Aquí os dejo un vídeo con el primer circuito:

Micro Machines

Publicado: 19/10/2010 de ruben88fisio en Conducción, Sega Mega Drive

8,5/10
“Carreras en la mesa de la cocina”

Una vez más, he de retrotraerme a mi más tierna infancia, a mis inicios como jugador, para traeros otra de las joyas de la historia del videojuego. Micro Machines salió al mercado en el año 1993 de la mano de Codemasters, poniendo en nuestras queridas Mega Drive a los cochecitos en miniatura que todos hemos tenido cuando éramos pequeños.
Se trataba de un juego muy simple, con sólo dos modos de juego, pero extremadamente adictivo y divertido. Desde una perspectiva cenital (muy al estilo de juegos de la época como Kick Off), debíamos de manejar a estos mini-bólidos por escenarios tan variopintos como una bañera, la mesa de la cocina, un billar… para ir ganando carreras y coleccionando estos cochecitos.

Era posible jugar en solitario o con otro jugador, en el modo “Head-to-Head” en el cual nos enfrentamos en un Uno contra Uno contra otro compañero, con el fin de adelantarlo y perderlo de vista en la pantalla. Cada vez que lo sacamos de la pantalla, ganamos un punto y si nos saca él, lo perdemos. Gana el primero que llegue a 4 puntos.

En el modo principal, elegimos a un personaje (divididos entre un guaperas, un friki, una niña negrita, un chaval algo pasado de peso) y comenzamos a correr. Tenemos 3 vidas, es decir, 3 posibilidades de quedar eliminado en las carreras. Nuestro objetivo es ir ganando las carreras para avanzar en la “competición” y coleccionar los vehículos que pilotamos. Hay 8 modelos distintos (lancha, helicóptero, F1, deportivo, tanque, Monster Truck,…) y cada uno se utiliza para correr en un circuito distinto, como una bañera llena de agua (cuidado con el sumidero!!), el jardín de casa, la mesa de la cocina (malditos cereales mojados, siempre molestando), la mesa de bricolaje de papá (esas gotas de pegamento…), el escritorio (las manchas de tinta que nos echaban fuera y esas minirreglas a modo de puentes) o la mesa de billar, son algunos de los divertidos e intrincados circuitos que encontraremos.

Gráficamente, el juego tiene el aspecto de un dibujo animado y combina a la perfección con el estilo desenfadado y resultón que se le intenta aplicar al juego, mostrando un acabado simple y colorista, a la vez que efectivo y muy visual.

En cuanto al sonido, poco que decir, ya que sólo existe alguna que otra melodía en las pantallas del menú y el sonido de los “motores” de los cochecitos y los choques entre ellos. Sin embargo, genera unas sensaciones muy buenas.
Aquí lo tenéis en movimiento:      Video Ingame Micro Machines

En definitiva, se trata de un juego simple, pero muy divertido, que hizo que pasara muchas tardes intentando pasar la maldita segunda mesa de billar o batir el record con el monster truck en el fango del patio. Además, este juego tiene un especial lugar en mi recuerdo y esque, justo cuando estaba apunto de completar la colección de los 8 coches por primera vez, cuando estaba a punto de completar la última carrera en la que me encontraba en 1ª posición… mi madre apagó la televisión para que me fuera a comer. Y eso, mamá, nunca se me olvidará   ; )

THE GETAWAY

Publicado: 30/07/2010 de ruben88fisio en Acción, Conducción, Play Station 2

8/10
“Londres bajo el control de la mafia”

A finales del año 2002 y con el éxito generado por GTA: Vice City todavía coleando, Team Soho puso a la venta con la ayuda de Sony, el genial The Getaway, el que, tras mas de tres años de desarrollo, se perfilaba como el rival a batir de la enorme franquicia de Rockstar.

Mark Hammond es un hombre con un turbio pasado. Tras haber pertenecido durante muchos años a la mafia londinense, comandada por el capo Charlie Jolson, decide dejar su vida de sicario y rehacer su vida. Se casa , tiene un hijo y se hace con el control de un night club para intentar volver a empezar. Sin embargo, todo esto cambiará cuando Jolson decide que Mark debe volver a formar parte de su “equipo”. Ante la negativa de Hammond, Charlie decide tomar medidas mas extremas: Se propone secuestrar a su familia para extorsionar a Mark. Pero algo sale mal y la mujer Hammond acaba asesinada y su hijo sí es secuestrado por los secuaces de Jolson. Hammond persigue a los asesinos hasta la guarida de la mafia y allí se encuentra con Charlie, el cual le chantajea diciendo que si no hace lo que el le encargue o si se va de la lengua a la policía, asesinará a su hijo. Mark se encuentra atado de pies y manos.

Así, con este inicio de película, da comienzo uno de los juegos con mejor guión del catálogo de PS2 y, posiblemente, de toda la historia. Sin embargo, diversos errores de bulto, lo dejaron muy lejos del Olimpo del videojuego.

Comenzaremos por los gráficos. Londres es simplemente increible. La ciudad está perfectamente recreada, con una sensación de profundidad y solidez pocas veces visto. Cualquiera que conozca la ciudad o sus lugares emblemáticos, sabrá apreciar el gran trabajo realizado por Team Soho. Los coches (mas de 50) son todos reales con características diferentes en cuanto a su control y su aspecto visual, así como su sonido. Las secuencias de video son sensacionales, si se ven todas una tras otra, podrían pasar como una de las mejores películas del género. Están muy bien tratadas, tanto en los planos de cámara como en la puesta en escena de los “actores” digitales, dando una sensación de realismo extremo. Las personas (tanto personajes principales , como los secundarios y peatones) tienen un nivel de detalle elevadísimo y sus expresiones faciales y movimientos rayan a altísimo nivel (salvo, por ejemplo, animaciones como el ascenso y descenso de escaleras, en los que parecen tener las piernas de madera).

A nivel sonoro el juego presenta el mismo nivel que gráfico. Una banda sonora sublime en clave de jazz, que acompaña en todo momento a la acción incesante que se vive en la historia. Un sonido ambiente que realmente nos hace sentir en una ciudad viva, con coches pitando, transeuntes hablando… Pero lo mejor, sin duda, es el excelente doblaje al castellano. Se dispuso de actores profesionales y se nota. Los diálogos son reales, duros, presentando la historia tal y como es, sin medias tintas, para mayores de 18 años, evidentemente. Los protagonistas tienen unas guerras dialécticas que a mas de uno dejará con la boca abierta y también llama la atención cómo, por ejemplo, los peatones se quejarán tras un choque en coche con multitud de frases como “Eh!! Los papeles” o un dramático “Oh no!!! Acababa de arreglarlo…”.

En el aspecto jugable, nos encontraremos con un juego que se basa en un 60-65% de conducción y un 35-40% de acción directa a pie. Las partes de conducción son muy divertidas y con una dificultad bastante ajustada, dependiendo del coche con el que comencemos la misión y el que cojamos en caso de que el nuestro acabe mal parado. Las fases de acción y disparos también son buenas aunque bajan un poco el nivel.

Leido todo esto… ¿por qué el juego no tiene un 10? Pues, básicamente, por una razón: El juego no es lo que Team Soho vendió a los 4 vientos cuando allá por el año 2000 comenzaron a hablar de él. Dijeron que se trataría del GTA mas realista de la historia y, sintiendolo mucho, nada mas lejos de la realidad. GTA se trata de un juego de acción abierta, con multitud de opciones secundarias, posiblidades, misiones y lugares secretos, etc. Sin embargo, The Getaway es un gran juego, de eso no hay duda, pero es lineal. Son 24 misiones, que conectan unas con otras mediante secuencias de video, lo que no da lugar siquiera a poder explorar la magnífica recreación de Londres a nuestro antojo.

En definitiva, se trata, posiblemente, de una de las mejores historias narradas en un videojuego, pero no alcanza a los mejores debido a las altas pretensiones y promesas de sus creadores, las cuales no fueron capaces de cumplir.