Archivos de la categoría ‘“Del Cine al Videojuego: Batacazo en taquilla”’

EL PADRINO: Le haré una oferta que no podrá rechazar

Qué decir de esta película que no esté dicho ya. Qué decir de esta obra maestra del cine sin mancharla, nosotros, profanos jugones, que nos acercamos al cine en este especial. Podríamos contar la trama, esa que versa sobre las disputas internas y externas en las que se ve sumida una de las 5 grandes familias mafiosas del Nueva York de los años 30. Don Vito Corleone comanda su familia con mano de hierro, administrando justicia siciliana en la ciudad manteniendo una tensa tregua con el resto de familias, tregua que se rompe cuando ordenan su asesinato al no querer Don Vito involucrarse en el negocio de la droga. Hablar de El Padrino es hablar de Francis Ford Coppola, del mejor Marlon Brando, de un emergente Al Pacino, de James Caan y Robert Duvall. Es hablar de una película con 11 Nominaciones a los Oscars, con 3 galardones (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Principal, Mejor Actor de Reparto a Robert Duvall, James Caan y Al Pacino, Mejor Guión Adaptado, Mejor Montaje, Mejor Banda Sonora, Mejor Vestuario, Mejor Sonido). Por eso, para hablar de El Padrino, mejor leer la crítica de El Cine que Vivimos Peligrosamente escrita por uno de los mayores amantes de Marlon Brando y del cine en general, @AntonioSMarron: El Padrino.

“5,5/10”

“No es algo personal, sólo negocios”

Después de la oda que acabamos de hacer a uno de los mitos de la Historia del Cine, nos duele comenzar esta crítica con ese encabezamiento, pero es lo que hay, sólo un negocio. Electronic Arts esta vez no supo hacer lo que mejor sabe y casi destruye una licencia imponente debido a un afán recaudador sin igual. Todo en este juego es extraño, desde sus inicios el proyecto fue mal. En el año 2005 EA anunciaba The Godfather a bombo y platillo en las principales ferias especializadas. Los acérrimos de la familia Corleone se frotaban las manos pensando en poder ponerse a las órdenes de Don Vito y codearse con el Consigliere, con Sonny y Michael. Sin embargo, al poco tiempo se anunció un retraso inevitable para retocar el juego, lo que provocó pérdidas millonarias para la compañía. Empeoraría la situación al conocerse la noticia de que el retraso venía dado por la negativa de Al Pacino de participar en el proyecto, prohibiendo a la compañía el uso de su imagen o su voz, lo que hizo que los estudios tuviesen que recurrir a la versión de Michael Corleone de la novela de Puzo, lo que hizo que Ford Coppola cargara tintas contra el juego, afirmando que se trataba de un “uso incorrecto de la película”. Pese a todo, en 2006 vio la luz El Padrino y lamentamos decir que no cumplió las espectativas.

En El Padrino, somos un huérfano refugiado en el seno de la familia Corleone al cumplir la mayoría de edad. Nuestro padre es asesinado por la familia Brazini y nosotros, sedientos de venganza, decidimos que Don Vito y su familia guie nuestros pasos con el objetivo de convertirnos en el capo di capi (el capo de NY). Así comenzaremos una historia de violencia y honor en el que entrecruzaremos nuestra vida con las vicisitudes de la familia Corleone, participando activamente en sus negocios, formando parte de sus problemas, relacionándonos con sus miembros y siendo capaces de modificar algunos fragmentos de la narración del film.

Comencemos por los gráficos. En los tiempos que corren es más que evidente que PS2 está superada a nivel técnico, sin embargo, en el año 2006 aún gozaba de buena salud y eran muchos los títulos que deslumbraban con un nivel visual sobresaliente (Shadow of the Colossus, MGS3 Snake Eater o Hitman Blood Money entre otros). Sin embargo, los chicos de EA nos regalaron un apartado visual correcto, normal, simple… mediocre para la historia que representa. Salvo la excepción de Pacino, EA podría haber realizado un gran trabajo de caracterización. Sin embargo, los personajes muestran un modelado tosco, poco expresivo y con un nivel de parecido aceptable. Eso si hablamos de personajes principales ya que los PNJ parecen sacados de una cadena de montaje, ya que son todos prácticamente iguales. La ciudad de Nueva York está bien recreada pero se muestra desangelada, sin vida. Los escenarios interiores se parecen demasiado entre sí y los vehículos no es que destaquen por su variedad. Primer punto negativo. Mención aparte para nuestro personaje, al que podemos personalizar en más de 40 apartados diferentes, lo que hace que tengamos un alter ego a nuestra imagen y semejanza, o lo más parecido posible, pudiendo modificar sus rasgos faciales, su ropa, sus complementos… Esto, unido a la abundancia de cortes del film original utilizados para ir narrando la historia se convierten en los únicos aciertos en este apartado.

En cuanto al sonido, encontramos una banda sonora a la altura, ya que se utilizan muchas de las piezas de las que pudimos disfrutar en la película, obra de Nino Rota, acompañadas de piezas de nuevo cuño escritas por compositores del nivel de Bill Conti (Rocky). Pero donde el juego destaca sin lugar a dudas es en las voces. Se ha contado con las voces originales de los actores. Este apartado no sería tan destacable de no añadir que Marlon Brando también ha prestado su voz pese a haber fallecido. Hay que agradecer el gran trabajo realizado por parte de EA en lo que se refiere a recuperación, digitalización y optimización de los cortes de voz de Brando extraidos de la película para ponerle sonido a su personaje virtual. Esotos dos apartados junto con unos efectos de sonido más que notables completan el mejor apartado del juego.

El sistema de juego tampoco luce demasiado debido a que tendremos la sensación de estar jugando a algo a lo que ya hemos jugado. Y es que será raro el jugador que le ponga la mano encima a este El Padrino, sin haber jugado nunca a Mafia o al lider del género Grand Theft Auto. Es por ello que tendremos la sensación de estar jugando al mismo juego con distintos personajes, pero al mismo juego venido a menos. El Padrino trata de combinar el género de Sandbox al darnos una ciudad abierta por la que irnos moviendo con libertad de elección, con toques de rol (nuestro personaje gana dinero y puntos de experiencia que le permiten mejorar tanto sus características como su arsenal, fondo de armario y viviendas), grandes dosis de acción y conducción. El resultado no es malo, pero tampoco es el esperado. Se trata de un juego corto y que no siempre respeta el guión de la película. Tras pasar el tutorial en el que se nos muestran los controles básicos comenzaremos nuestra andadura y se nos dará la posibilidad de descubrir una de las pocas novedades que el juego aporta al género: la extorsión. Está en nuestra mano aumentar los ingresos de la familia mediante la “protección” de los comerciantes locales. Este convenio de protección se realiza mediante la extorsión, apalizando a sus clientes, al comerciante mismo, destruyendo sus pertenencias… deberemos saber dónde está el límite si no queremos que se vuelvan en nuestra contra. Tanto la policia como las otras familias son susceptibles de volverse contra nosotros si nos pasamos de la raya, algo que puede solucionarse con sobornos si tenemos el dinero suficiente. Se antojan novedades insuficientes para un juego del que se esperaba tanto.

Es una pena tener que colocar este juego en la categoría de fracasos al representar a la película que representa. Sin embargo, de no ser porque se trata de un juego basado en tan legendaria película, nos encontraríamos ante un auténtico fiasco, que no estaría siquiera entre los 5 mejores juegos del género. Sin embargo, la posibilidad de formar parte de una de las mejores tramas del cine de todos los tiempos pesa mucho y le hace ganar algunos enteros.

 

0/10

“Un caro pisapapeles de tu extraterrestre favorito”

Como celebración especial (tardía) del Día de los Inocentes, hoy os traemos, más que una crítica propiamente dicha, una leyenda del mundo de los videojuegos. Y es que, si fuiste poseedor de una Atari VCS 2600 y tuviste la desgracia de gastar tu dinero en este juego, estoy seguro de que lo mínimo que pensaste fue algo como “¿Dónde esta la cámara oculta y mi ramo de rosas?”. La mera existencia de este título ya debe considerarse, si cuentas con el humor suficiente, como una broma pesada, aunque podríamos llegar a catalogarlo como algo mucho peor.

Para comenzar con la historia que acompaña a esta crítica, situémonos en el año 1982. En EEUU, se acababa de estrenar una película que había causado furor y recaudado millones. Todo el mundo hablaba del genio que dirigió este largometraje, y de la entrañable criatura venida del espacio exterior: E.T. era el fenómeno del momento. Como era de esperar, esto llamó la atención de muchos, entre ellos de los chicos de Atari, como una puerta a un negocio seguro. Un videojuego basado en una película de éxito y fama mundial, ¿qué podía salir mal?. Así que, a pesar de no contar con el beneplácito de Spielberg, autor de esta obra maestra de la gran pantalla, Atari se propuso superar al juego del momento, “Pac-Man”, con una aventura sobre el simpático personajillo en la que nuestro objetivo era reunir partes de un teléfono para que E.T. pudiera llamar y volver a casa. En un principio parecía una buena idea, a pesar de que se alejaba un tanto de la trama de la película, el tirón de E.T. conseguiría que les quitaran los cartuchos de las manos.

Los problemas empezaron cuando alguno de los jefazos de Atari perdió el norte completamente en la fase de desarrollo. Se tardaron tres meses en la realización del juego, una cifra no solo insuficiente sino impensable e irrisoria para la creación de un videojuego. Por si fuera poco esta primera metedura de pata, siguieron mas allá produciendo una cantidad tal de cartuchos, que superaban en mucho a la cantidad de consolas existentes, con la premisa de que la gente acudiría en masa a comprar ambos productos. Con todas las cartas sobre la mesa, el juego sale, por fin, a la venta y los primeros compradores lo arrebataron prácticamente de los estantes. Pero al llegar a casa, la realidad era muy distinta de lo que Atari había prometido: los gráficos eran horriblemente simples, el apartado sonoro dejaba muchísimo que desear, la duración del juego (si tenías la paciencia de completarlo, puesto que la jugabilidad era incomprensible, haciéndose necesario jugar con el manual por delante) era absurdamente corta, y poseía algunos fallos de programación graves, como un hoyo de tierra específico del que no podías salir obligándote a reiniciar la partida una y otra vez. Había dos tipos de enemigos: uno que te robaba las piezas recolectadas, y otro que te “encarcelaba” (aunque en realidad solo te llevaba a un lugar con barrotes del que podías salir sin hacer nada, solo moviéndote.) Eso era todo, un juego compuesto, dicho de manera simple, por cuadrados de 2 o 3 colores, que podías tardar 5 minutos en completar si tenías suerte de que no te saltasen errores por doquier y si  aguantabas lo suficiente con el controlador en la mano antes de perder los nervios ante tal demostración de mediocridad.

La pésima calidad del título sumada a toda la expectación que Atari había creado a su alrededor desembocaron en una situación que nadie hubiera esperado al concebir la utópica idea inicial: más de 5 millones de copias del juego acumulando polvo en los almacenes de Atari, que nadie quería ni como regalo de cumpleaños, generando el doble problema de la mala reputación obtenida y los grandes gastos que suponían el almacenaje de tal cantidad de productos. Es entonces cuando la historia verídica recibe sus toques de leyenda, ¿que hacer con los cartuchos sobrantes? Según se cuenta, Atari hizo un transporte masivo y secreto de cartuchos hasta un desierto de Nuevo México, donde simplemente se deshicieron de ellos enterrándolos. Incluso los habitantes cercanos, tomándose la situación con mucho humor, colocaron una lápida en la que se puede leer “aquí yace E.T. y su familia”.

De esta forma, Atari consiguió su propósito de crear un título que quedara en la historia de los videojuegos por largo tiempo, aunque no logró ni de lejos que esta fama aportara beneficios, seguro que la Leyenda de los Cartuchos Enterrados perdurará por siempre.

4/10
“Que aburrido es buscar Horrocruxes…”

Y, por desgracia, se cumplieron nuestras más pesimistas previsiones. En la crítica sobre Harry Potter y el Misterio del Príncipe hablábamos de la posibilidad de que se mantuviera la tónica general de EA Games de poner en el mercado dos videojuegos de gran calidad, seguidos de otros dos de ínfima calidad y así sucesivamente. Pero esta vez se han pasado, se han superado con creces. Aún no entendemos cómo se las han ingeniado los señores de Electronic Arts para hacer esta “pseudoadaptación” por llamarla así de la película con la que comparte nombre ( Harry Potter y las Reliquias de la Muerte P1 ), pero a la que destroza por completo.

Teníamos la ilusión de abrir el apartado de críticas de Nintendo Wii con un juego que explotara al máximo las capacidades de su control y parecía que las aventuras del joven Harry cumplían con creces con ese cometido. Un juego en el que la varita (manejada con el Wiimote) se convierte en nuestra única y más vital arma para luchar contra las hordas del mal. Una aventura estilo Shooter en el que los movimientos de nuestras manos se conviertan en la forma de acabar con los Mortífagos y de avanzar en la aventura. Sin embargo, desde el primer minuto en el que introdujimos el disco en la Nintendo Wii, vimos que nuestras expectativas no iban a cumplirse. Nos encontramos frente a un producto completamente inacabado, que no aprueba en ninguno de sus aspectos salvo quizá en el sonoro, donde el doblaje cumple. Y punto.

La historia es conocida por los fans de la saga. Harry, Ron y Hermione se lanzan a una búsqueda desesperada de los Horrocruxes (objetos de poder en los que Voldemort ha encerrado parte de su alma para conseguir la inmortalidad) en un intento de debilitar a Voldemort previendo un enfrentamiento inminente contra su archienemigo. La muerte de Dumbledore y la traición de Snape, que ha demostrado que siempre ha estado del lado oscuro, ha propiciado que ningún lugar sea seguro, ni en el mundo mágico, ni en el muggle, lo que obliga a nuestros protagonistas a extremar las precauciones y a no fiarse de nadie, ya que se dará más de una traición.

La historia, a priori, es bastante interesante y jugosa, a pesar de que en esta primera parte del “Gran Final” se abusa de un desarrollo lento y falta todo lo que se le presupone a la segunda parte: el gran enfrentamiento entre el bien y el mal en los terrenos del castillo mágico de Hogwarts. Sin embargo, el juego comienza a fallar en este punto, ya que nos presenta una serie de acontecimientos aislados y sesgados, con unas escenas cinemáticas que eliminan cualquier conexión o hilo de la historia y que hará que cualquiera que se acerque al juego sin haber leído el libro o visto la película (adaptada de principio a fin, sin falta de detalle) no se entere de nada. Hablando de los gráficos, nos encontramos con que estas escenas cinemáticas están hechas con un nivel de detalle bastante aceptable, presentando unos modelados de rostros y cuerpos de los protagonistas bastante logrados y unos entornos con un nivel de detalle correcto. Sin embargo, al dar paso a las escenas in-game, el nivel de detalle decae de forma alarmante, presentando unos modelados toscos, duros, con unos movimientos robóticos y sin ningún sentido. Unos escenarios completamente vacíos y desangelados y que poco o nada se parecen a los que se nos presentan en el film. Primer suspenso.

Sobre el apartado sonoro, hemos dicho antes que es el único que se salva merced a un correcto doblaje al castellano llevado a cabo por los mismos actores que les ponen voz en la película. Las melodías son buenas adaptaciones de las escuchadas en el film pero los efectos sonoros dejan bastante que desear ya que habrá veces que sonarán explosiones de hechizos a destiempo, o que el personaje hable cuando no debe hacerlo… Vamos a dejarlo en un aprobado.

Y ahora llegamos al apartado que más nos ha decepcionado: la jugabilidad. La película y el desarrollo de la historia propiciaba un sistema de juego mas orientado a la acción y la búsqueda de objetos que a las plataformas, que siempre han sido las señas de identidad de la saga. Pero todo se cae por su propio peso en la primera misión. Pongámonos en situación: Tras tomar Poción Multijugos, los gemelos Weasley, Ron, Hermione y algunos miembros de la Orden del Fénix se han transformado en Harry Potter temporalmente para trasladar a Harry a La Madriguera (hogar de los Weasley) y confundir a los Mortifagos (todo esto no aparece en el juego, directamente aparecemos junto a Hagrid en su sidecar, sin saber que hacemos ahí). En este momento tomamos control de Harry y comenzamos a lanzar hechizos Desmaius a diestro y siniestro para ir deshaciéndonos de los Mortífagos. A partir de aquí comenzamos a enumerar errores: La cámara se sitúa sobre el hombro del protagonista para darnos una visión en 3ª persona cercana o “Closer” con el fin de facilitarnos el apuntar con la varita, pero que solo consiguen entorpecer ya que la mitad de la pantalla es ocupada por el cuerpo y el cabezón de Harry. A esto le sumamos que la cámara se mueve cuando quiere y donde quiere, dejándonos vendidos en multitud de situaciones. La inteligencia artificial de enemigos y compañeros brilla por su ausencia y veremos como nuestros aliados se quedan estáticos frente a un ataque masivo de los Mortífagos. Luego existe la posibilidad de jugar ciertas fases, tediosas fases, en 1ª persona, de forma que nos colocamos la capa de invisibilidad para explorar el entorno sin ser vistos por los muggles o por los enemigos. Sin embargo estas fases son aburridas y sin mucho sentido. Para redondear el despropósito, se han incluido una serie de misiones secundarias de obligado cumplimiento y sin ningún tipo de conexión con la historia, en la que deberemos defender a muggles de los Mortífagos o de los peligrosos carroñeros, en un intento burdo de alargar la vida útil del juego que, pese a todo, no pasa de las 8 o 10 horas.

En definitiva, no queremos gastar mas tiempo en un juego que nos ha decepcionado profundamente, por la falta de ambición demostrada una vez mas por el estudio de desarrollo, algo que no debería cogernos por sorpresa pero, que le vamos a hacer, cuando uno es fan, es fan y siempre tiende a hacerse ilusiones con un producto ideal que no termina de llegar.

EA, te queda una última oportunidad para arreglar este despropósito.

6,5/10
“El resurgir del Señor Tenebroso”

A finales del año 2005 llegó a las pantallas de los cines de todo el mundo la esperada 4ª entrega de la saga del mago mas famoso de todos los tiempos. El libro mas largo de los que estaban adaptados al cine, con más acción y emoción merced al Torneo de los Tres Magos y la vuelta a la vida de Lord Voldemort hacía que todos los fans de Harry se relamieran ante la salida de esta Harry Potter y el Cáliz de Fuego. Sin embargo, cual sería su sorpresa al encontrarse frente a una película que cortaba toda la esencia del libro, basándose unicamente en las tres pruebas del citado Torneo eliminando de raiz las ricas tramas secundarias que J.K. Rowling había tejido en torno a la historia principal. Fue, sin duda, la peor de las 7 películas, con una adaptación malísima y que provocó la ira de muchos de los seguidores, los cuales se preguntaban si la saga remontaría el vuelo o estaría condenada a una caida sin remisión.

En su formato jugable, que es el que nos ocupa, nos encontramos otra vez frente a lo que ya ocurriera el año pasado con Harry Potter y el Prisionero de Azkaban: Buenos mimbres con los que se confecciona un mal cesto. Harry regresa a Hogwarts tras resolver el misterio que encerraba la truculenta historia de Sirius Black con el objetivo de cursar 4º curso. Amistad, rumores, una sexualidad adolescente incipiente flotando en el ambiente… La primera parada será en Los Mundiales de Quidditch, en los que los mortifagos (los secuaces de Voldemort) harán su aparición presagiando que el Señor Oscuro está cerca de regresar. En el colegio, comienza el Torneo de los Tres Magos, en el cual Harry participará a pesar de no poder hacerlo por no tener la edad mínima, debido a que alguien lo ha inscrito saltándose todas las medidas de seguridad. Esto colnvertirá a Harry en el blanco de las iras de todos sus compañeros y amigos y lo dejará sólo para enfrentarse a las tres pruebas del Torneo. Sin embargo, el excéntrico Profesor Ojoloco Moody lo ayudará.

Introduciendo un poco la historia sin desentrañar nada (para aquellos que hayan vivido en la Luna y no conozcan la trama) pasamos a hablar del juego. Un juego, que pule algunas de los fallos de su predecesor, presentando un control algo más preciso, que aúna todos los hechizos en un solo botón (salvo el de ataque y del atraer objetos) que funciona según el contexto. Eso consigue un control fácil e intuitivo. Se vuelve a poder controlar a los tres protagonistas a lo largo de toda la aventura, gestionando sus habilidades mediante un sistema de cartas que se podrán asignar al inicio de cada misión. La libertad de movimientos del juego se ha visto muy mermada ya que ahora la historia se desarrolla mediante misiones que acotan nuestros movimientos a una zona determinada de los terrenos de Hogwarts. La IA sigue fallando estrepitosamente, algo realmente molesto cuando los que fallan son nuestros compañeros y no los enemigos. Las misiones dan la sensación de estar de relleno, de ser un interludio o un prolegómeno para los 4 momentos principales del juego y la película: Las tres pruebas del Torneo y el enfrentamiento con Voldemort. Y esque sólo cuando estemos huyendo del dragón en la primera prueba, buscando nuestra posesión mas preciada en el fondo del lago, recorriendo el enorme laberinto en busca de la Copa o frente a nuestro archienemigo, será cuando disfrutemos de una fidelidad y una tensión bastante aceptables. Todos los esfuerzos se han dedicado a recrear estas secuencias con total precisión y lo demás parece relleno para que el juego no dure 2 horas.

En cuanto a los gráficos, una vuelta más de tuerca a la PS2, llevando la calidad gráfica un poquito más adelante pero sin hacer grandes alardes. Modelados correctos, con unos movimientos y una expresividad de rostros aceptable, una recreación de Voldemort bastante lograda (que aparece por 1ª vez) y unos escenarios detallados y muy bonitos. Sin embargo, el juego sigue adoleciendo de fallos graves en texturas y estabilidad en pantalla.

El apartado sonoro sigue siendo correcto, con doblaje al castellano (algo que se sigue agradeciendo) y unos efectos y banda sonora correctos, igual que en la película.

Es por tanto, un producto nuevamente defectuoso, como ya sucedió con el anterior, que devalúa la calidad de sus dos primeras entregas, dejando al descubierto grandes carencias en el desarrollo y una falta de innovación bastante evidente. Se salva por las buenas sensaciones que trasmite el Torneo de los Tres Magos y el enfrentamiento contra el Señor Tenebroso. Punto.

6/10
“¡Que vienen los dementores!”

No se por qué pero era algo que más de uno se veía venir. Nos encontramos, posiblemente, ante la mejor de las 7 entregas de la aventura del joven mago, en cuanto a la calidad del film se refiere, el mexicano Alfonso Cuarón hizo un trabajo sensacional tras las cámaras para dotar a la 3ª película del mago inglés de una madurez y oscuridad inéditas en la saga, con unas transiciones ágiles entre actos y una trama intrigante y muy bien escrita, que daba entrada a personajes tan importantes como los dementores, el profesor Lupin o el infame Sirius Black ( Harry Potter y el Prisionero de Azkaban ). Sin embargo, aquí que vienen los señores de Electronic Arts para traernos a mediados de 2004 una castaña de juego que acaba de raiz con el espíritu del libro y del film, presentando un producto mal acabado, soso, corto y lineal, sin apenas retos y que sólo terminaremos salvando si somos seguidores de las avenutras de Harry.
Harry se prepara para comenzar su tercer año en Hogwarts y pronto se dará cuenta de que no va a ser un año facil precisamente. Todo el mundo mágico se hace eco de una noticia sorprendente y espeluznante: El malvado Sirius Black, antiguo secuaz de Lord Voldemort, ha escapado de la carcel de máxima seguridad de Azkaban y todo indica que su principal objetivo es la de acabar con la vida de Harry Potter. Nadie da crédito a lo sucedido ya que nunca nadie ha escapado de la prisión, principalmente por sus carceleros, los dementores: unos espectros con túnicas negras que se alimentan de los buenos pensamientos de los que les rodean, dejando a su alrededor un estigma de tristeza y desolación. Albus Dumbledore, conocedor de esta noticia, consigue que un grupo de dementores se mantenga en las lindes del colegio para intentar mantener alejado a Black, con el objetivo de mantener seguros a los alumnos, en especial a Harry Potter. Sin embargo, nada será tan fácil, ni los dementores son seres dóciles, ni la historia de Sirius Black es tal y como dicen.
Hasta aquí lo principal de la vibrante historia que pretendería narrarnos Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, si no fuera porque todo se reduce al avance lineal por los terrenos de Hogwarts, lanzando hechizos con la varita a unos enemigos realmente mal realizados, recorriendo los interminables pasillos de los castillos (muy bonitos eso sí) para asistir a las clases… y realmente poco más. Ni emoción, ni suspense… todas las buenas maneras que destila la película quedan eclipsadas por un planteamiento encorsetado y demasiado previsible, fruto de un trabajo de desarrollo corto, regido por la implacable mano del marketing que obliga a que el juego esté situado en las estanterías en el mismo momento en el que los cinéfilos disfrutan de sus ídolos en la gran pantalla. Esto da como resultado un producto inacabado, inmaduro, al que le faltan uno o dos meses mas de trabajo para que alcance un buen nivel. Se dan fallos gravísimos en el juego en todos los niveles: la cámara es odiosa, no está bien gestionada y en multitud de ocasiones deja vendido al jugador delante de unos enemigos que tienen la inteligencia de una patata. Es increible ver como se quedan totalmente impasibles ante una lluvia de conjuros y que hasta los zombies de Resident Evil son mas rápidos en sus movimientos. Se encuentran bugs muy graves que podrán llegar a provocar incluso que se tenga que reiniciar la consola porque el personaje se quede completamente bloqueado. Sólo me gustaría salvar como intento de punto positivo la inclusión del control del trio protagonista (Harry, Hermione y Ron) sobre el que tendremos que ir alternando para aprovechar sus habilidades únicas. Aunque incluso ni ese intento de innovación salva un apartado jugable bastante mediocre.
Gráficamente se encuentra un paso por encima del anterior Harry Potter y la Cámara Secreta, pero no está al nivel de otros juegos del mismo año, ni ha habido un salto cualitativo tan grande entre uno y otro considerando que los entornos y los personajes son los mismos, es decir, que solo se trataría de pulir y mejorar, no de comenzar de 0. Hogwarts está bastante bien recreado, como ya sucedería en las dos juegos anteriores y los personajes son reconocibles, sobre todo los principales protagonistas. Sin embargo, hay muchos personajes secundarios y enemigos están muy mal diseñados, con un índice de polígonos y una calidad de texturas muy inferior a lo deseable. 
El apartado sonoro tiene poco que reseñar. Nuevamente está localizado al castellano, con unos diálogos bien realizados por los mismos dobladores que en los filmes. Los sonidos son buenos, mostrando un abanico de efectos bastante aceptable. La música es buena a secas, sin llegar a resaltar en ningún momento y sin alcanzar las cotas de calidad y “magia” de entregas anteriores.
Concluyendo, nos encontramos ante un producto que provoca una sensación amarga en el jugador que, conocedor de la calidad de la película en la que se basa el juego, seguramente espera mucho más de un producto que deja la sensación de prisa, de falta de trabajo, de cansancio de los desarrolladores frente al poder que tienen las licencias y las fechas inamovibles de salida al mercado. Un producto, en fin, que colocaré en la categoría de “Fracasos” debido a la falta de ambición demostrada en un juego que podría haber marcado un listón altísimo en su género de haberse desarrollado con el tiempo necesario.