Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty

Publicado: 08/02/2011 de ruben88fisio en Infiltración, Play Station 2

8/10

“Raiden hace su entrada”

Aunque la nota de esta crítica me pueda costar perder algún adepto, no es de justicia otorgarle una puntuación mayor a un juego que, sin duda, es el peor… o el menos bueno, mejor dicho, de la saga Metal Gear. Que el juego es bueno, es incontestable, que Hideo Kojima tiene una mente absolutamente privilegiada, no se puede discutir, pero si que es cierto que este juego no anda exento de muchos puntos negros que ensombrecen uno de los regresos mas esperados de la historia del videojuego, como, por ejemplo, la ausencia de doblaje al castellano (David Hayter es genial, pero Alfonso Vallés es mítico) o la introducción de un personaje más que discutido: El ambiguo Jack/Snake/Raiden.
Corría Marzo de 2002 cuando, por fin, MGS2:SoL salía a la luz tras una campaña de promoción interminable, multitud de demostraciones en las ferias especializadas, vídeos y especulaciones, sobre todo especulaciones. Y es que todo lo que se enseñaba versaba sobre Solid Snake, el soldado legendario, sin embargo, de vez en cuando, en algunos vídeos, aparecía otro personaje, compartiendo protagonismo con el gran Snake, un tipo rubio, con el pelo largo, del que poco se sabía y del que menos se decía. Pero poco a poco se empezaba a dar a entender que ese chaval tendría un peso muy importante en la trama.

Dos años después de que Solid Snake acabara con la rebelión de Shadow Moses (MGS), Phylantrophy (la ONG que dirigen él y Otacón) recibe el chivatazo de que un nuevo modelo de Metal Gear va a ser transportado en un barco de la Marina a través del Río Hudson. Snake se tiene que infiltrar en el carguero en una misión completamente ilegal, en la que su única tarea es alcanzar la bodega del barco y fotografiar el arma para luego publicar un reportaje con el fin de acabar con la proliferación de la tecnología Metal Gear. Sin embargo, nada más infiltrarse en la cubierta, descubre que nada es como parece: una fuerza no reconocida toma control del barco asesinando a todo Marine que se encontraba en cubierta con el fin, parece ser, de hacerse con el control del Metal Gear. Snake consigue infiltrarse y descubre que el cerebro que ha urdido el plan es Ocelot que, inesperadamente, hunde el carguero con todos los Marines dentro (y Snake también) llevándose el prototipo.
Dos años después de esto, la plataforma Big Shell (construida para limpiar los restos de fuel dejados por el carguero) es visitada por el presidente de los EEUU. En un ataque por sorpresa, una cédula terrorista llamada “Dead Cell” toma la planta de desintoxicación secuestrando al Presidente y a todos los visitantes. El lider de la revuelta es Solid Snake (dado por muerto en el incidente del carguero) y un nuevo soldado de FoxHound, Raiden, es enviado a la plataforma para acabar con la revuelta y rescatar al Presidente. Sin embargo, lo que en un principio parecía una misión sencilla, se torna en poco menos que una pesadilla debido a lo pintoresco de los enemigos (Vampiro y mujer inmortal incluidos), a la nueva aparición de un CiborgNinja (heredero de Gray Fox) y la aparición de Snake, para zanjar los rumores sobre su muerte, todo ello aderezado por la sospecha de que la plataforma es una tapadera para el desarrollo del prototipo Metal Gear mas potente y mortal jamás sospechado.
La historia, una vez más, vuelve a encandilar por su fuerza, la potencia de su trama, así como la cantidad y calidad de sus personajes. Sin embargo, es imposible no realizar comparaciones y ver que, salvo el primer episodio (el Tanker), que parece servir como prólogo a la historia principal, la historia de Raiden se parece sospechosamente a lo vivido 4 años atrás por Snake en Shadow Moses. Esto se explica más adelante de una forma un tanto inverosímil, dando a entender que toda la historia vivida por Raiden ha sido como una especie de ensayo para tomar datos a fin de mejorar las capacidades de los soldados. Una enrevesada maraña de mentiras que, a mi parecer, a Kojima se le fue de las manos y solo sirvió para dar la sensación de estar rejugando MGS, con mejores gráficos, pero con peores personajes (salvo Vamp). Aunque, si que es cierto, que posteriormente (MGS4) lo que parecía no tener sentido, lo cobra y Raiden se convierte en personaje amado, frente al odio y la desesperación que les provocó a muchos jugadores tener que manejar a este novato con pesadillas durante el 80% de la partida. Un cúmulo de puntos negativos que, a los ojos de este aficionado, le ha hecho perder puntos.
La calidad gráfica del juego es algo que no se puede rebatir. Yo inaguré mi PS2 con este juego y, sencillamente, me dejó boquiabierto. Todo se mueve con una fluidez y posee un nivel de detalle inimaginable para la época, llevando a la PS2 a límites que luego serían superados, eso sí, pero que en aquel entonces marcaron un nuevo standart de calidad. Ya desde la escena introductoria, Kojima y su equipo hicieron alarde de un manejo del sistema de PS2 sublime, mostrando unos filtros de imagen, una capacidad para recrear la luz y la lluvia, el viento, las explosiones… escalofriante. Todos los escenarios están poblados de multitud de objetos con los que se puede interactuar para usarlos a nuestro favor con el fin de esquivar a los soldados o simplemente para ver lo que se lo han currado los chicos de Konami. El nivel del carguero es todo un alarde técnico desde el punto de vista de que, en las escenas exteriores, se creó un efecto de zozobra, de que todo es inestable, de no saber que hay delante debido a la fuerte tormenta… sensacional. Los niveles interiores son claustrofóbicos, dando la sensación de que no vamos a tener donde escondernos ya que todo son pasillos y estancias pequeñas. La plataforma de la costa de Manhattan es mucho más grande, con escenarios mas amplios y el contraste es evidente: mientras Snake se mueve en la noche, Raiden tendrá que hacer frente a los enemigos de día, algo que le dificulta mucho la tarea y se nota desde el minuto uno de la aventura.
En el apartado sonoro, Harry Gregson-Williams vuelve a hacer un trabajo sublime, creando una banda sonora épica, con algunas melodías extraidas del primer juego y retocadas para elevar su nivel de calidad y un nuevo abanico de piezas que animan nuestros movimientos dando momentos verdaderamente adrenalíticos. En cuanto al sonido FX, una vez más, el calificativo debe ser sublime, porque hasta el momento no existía un nivel de calidad mayor que el que se consiguió con este juego: explosiones, pasos, el viento, la lluvia, disparos, Metal Gear, sonidos de los walkies de los guardias, las puertas abriéndose y cerrándose… podría estar así tres artículos y no acabo. Sin embargo, el principal y único punto negativo del apartado sonoro es la ausencia de doblaje al castellano. Tal y como he apuntado al comienzo de esta extensa (pero necesaria) crítica, David Hayter es un fuera de serie, pero las voces de Metal Gear Solid, lideradas por Alfonso Vallés, son antológicas. No es normal que un juego con la repercusión que este tuvo, no estuviera doblado al castellano con el éxito que generó su primera entrega. De todas formas, ya digo, que mi objetivo no es desmerecer al gran plantel de actores de doblaje norteamericano, que son unos fueras de serie, simplemente, darle el reconocimiento que se merece al gran Vallés.
Y en el apartado jugable, queda poco que decir. MGS  elevado a la máxima potencia. Todo lo bueno que se hizo con la primera aventura épica de Snake, ha sido llevado al límite en esta secuela. Más y mejores movimientos, un arsenal de armas enorme (aunque sigue resultando raro eso de sacarte un lanzamisiles de la nada), unos enemigos mucho mas inteligentes y numerosos, que ahora son capaces de organizar patrullas, buscarte en los escondites, pedir refuerzos… Sin embargo, todo se ve lastrado por un planteamiento demasiado lineal que no permite al jugador ninguna licencia ni ninguna capacidad de variación de la historia. Salvo por el hecho de poder acometer la acción desde el punto de vista de la infiltración y el sigilo, o desde el enfrentamiento directo (no muy recomendable), sólo hay un camino y es el que hay que seguir.
Sin lugar a dudas, MGS2:SoL vuelve a despertar en el jugador todo un abanico de sensaciones, de experiencias y de emociones que dificilmente podrán ser olvidadas. Sin embargo, Raiden no es un personaje a la altura de las circunstancias (al menos en esta entrega) y la sensación de déjà vù que genera gran parte del juego, son lastres demasiado grandes como para merecer mas de un 8 que, pese a ser una notaza, para mí es un fracaso comparado con el resto de productos de la saga.

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